Comentario de J
Queridísima tacita:
Naturalmente, debo comenzar con un pedido de discuplas.
-Disculpemé, doña tacita.
La he conservado más de lo utópicamente lícito. Lo que es peor; ha sido el desgano y no un regodeo o egoísmo -que eso se perdona- lo que la sujetó a mi presencia.
Me pregunto, también, que tan significativo es el hecho de perderme en burocracias -del cuerpo y de la mente- canjeando, subvalorando, renegociando y -en fin- demorando la transacción que la alejaría de mí -tal vez- para siempre: ¿Qué dice de las esperanzas utópicas, la falta de responsabilidad de un gris como el que escribe estas líneas?
Creo que dice que equivocó el rumbo, querida tacita. Que soy un desvío. Por suerte, tengo ahora la posibilidad de resarcirme y colorizarme un poco: puedo ponerla sobre ruedas de nuevo, cara tacita, en mejor camino. Ya verá... no me voy a equivocar.
---
Curioso. Todo gana un + de utopía cuando es ruso. Sé que no tiene nada que ver con tus objetivos, pero igual te comparto mis angustias en esos campos:
Naturalmente, debo comenzar con un pedido de discuplas.
-Disculpemé, doña tacita.
La he conservado más de lo utópicamente lícito. Lo que es peor; ha sido el desgano y no un regodeo o egoísmo -que eso se perdona- lo que la sujetó a mi presencia.
Me pregunto, también, que tan significativo es el hecho de perderme en burocracias -del cuerpo y de la mente- canjeando, subvalorando, renegociando y -en fin- demorando la transacción que la alejaría de mí -tal vez- para siempre: ¿Qué dice de las esperanzas utópicas, la falta de responsabilidad de un gris como el que escribe estas líneas?
Creo que dice que equivocó el rumbo, querida tacita. Que soy un desvío. Por suerte, tengo ahora la posibilidad de resarcirme y colorizarme un poco: puedo ponerla sobre ruedas de nuevo, cara tacita, en mejor camino. Ya verá... no me voy a equivocar.
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Curioso. Todo gana un + de utopía cuando es ruso. Sé que no tiene nada que ver con tus objetivos, pero igual te comparto mis angustias en esos campos:
¿Yo? Yo canto como Svietlana
¡Eh!...¡Eh!...
No hemos roto la tacita azul
Y así disimulo mi falta de compromiso. Hemos heredado todo roto, nada que hacer -me miento- y dejo las responsabilidades para los "crédulos" (que vienen a ser los que salvan el mundo al final del día, cada día).
El ejército blanco hizo algo. Aún estamos tirados culo arriba pensando que pasó. De un tiempo a esta parte, el imperio que se caía (una vez en los 20' y otra en los 60'-70') ahora domina, sólo... se regodea. El ejército rojo no se ha desplegado: lo han reventado a culatasos. Ha sido traicionado. Sus soldados, en plena huída, han tenido tiempo de sodomizarse y aniquilarse entre ellos. Y ahora controlan todo: hasta el pensamiento controlan, hasta el lenguaje...
El ejército blanco encuentra antídotos. Ante las masas proletarias, inventa la burocracia y extermina las amplias mayorías (en cuanto tales). Ante las rebeliones estudiantiles, inventa las vacaciones.
Ante la guerrilla, el exterminio.
¿Y la tacita?
Todos tenemos nuestras tacitas. Usté conoce la mía. Tan crédula como todas. Muy modernosa, con tecnología, con vistas al futuro inmediato... y eso es, quizá, lo que más me gusta de usté, tacita. Que, en tanto proyecto de compartir, de movilidad, de liquidez, la tacita se asemeja al sharing. Todo, para todos. No entre todos, no repartido entre todos. Sino: todo, para todos. Eso es brutalmente inentendible en el lenguaje de los blancos, sectarios adoradores de la gran Propiedad Privada.
El ejército blanco hizo algo. Aún estamos tirados culo arriba pensando que pasó. De un tiempo a esta parte, el imperio que se caía (una vez en los 20' y otra en los 60'-70') ahora domina, sólo... se regodea. El ejército rojo no se ha desplegado: lo han reventado a culatasos. Ha sido traicionado. Sus soldados, en plena huída, han tenido tiempo de sodomizarse y aniquilarse entre ellos. Y ahora controlan todo: hasta el pensamiento controlan, hasta el lenguaje...
El ejército blanco encuentra antídotos. Ante las masas proletarias, inventa la burocracia y extermina las amplias mayorías (en cuanto tales). Ante las rebeliones estudiantiles, inventa las vacaciones.
Ante la guerrilla, el exterminio.
¿Y la tacita?
Todos tenemos nuestras tacitas. Usté conoce la mía. Tan crédula como todas. Muy modernosa, con tecnología, con vistas al futuro inmediato... y eso es, quizá, lo que más me gusta de usté, tacita. Que, en tanto proyecto de compartir, de movilidad, de liquidez, la tacita se asemeja al sharing. Todo, para todos. No entre todos, no repartido entre todos. Sino: todo, para todos. Eso es brutalmente inentendible en el lenguaje de los blancos, sectarios adoradores de la gran Propiedad Privada.
Le envío un saludo, todo lo cariñoso que este gris Gregorio Samsa es capaz de generar. Y me despido de usted.
Para todos.
-J.
Para todos.
-J.
